Continuando con este hermoso tema que nos anima a reafirmar nuestro amor y valor propio, reconociendo que Dios nos ha visto como la niña de sus ojos, que nos ha perdonado y amado a pesar de todo. Esta semana veremos hablaremos sobre tres aspectos que son el cimiento de nuestra autoestima.

Memoriza la palabra de Dios – 1 Pedro 3:3-4

Que la belleza de ustedes no sea la externa, que consiste en adornos tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible. Ésta sí que tiene mucho valor delante de Dios.

Adora al Señor

Le invito a que alabe al nuestro Dios con esta melodía que nos recuerda su amor y perdón.

Medite en el tema de hoy: Pilares que cimentan mi autoestima

Hemos hablado sobre cómo conocernos a nosotras mismas, cómo vernos con los ojos que Dios nos ve y reconocer en qué hemos fallado, respecto al amor propio. Y es que no solo consiste en saber si tenemos baja o alta autoestima, sino también es necesario descubrir esas áreas que están teniendo fluctuaciones y que nos hacen estancarnos, o retroceder.

Estos son tres pilares fundamentales en los que puedes estar cimentando tu autoestima, sin embargo, estos son puntos circunstanciales en la vida, un día está y al siguiente ya no, por lo que es necesario identificar en qué estás realmente basando tu valor propio.

Pilares equívocos en que puedes poner la valentía de sí misma:
  • La belleza exterior:

Hay estudios que indican que 8 de cada 10 mujeres no están conformes con su aspecto físico. Y es que, en realidad, tantas veces nos enfocamos en cómo nos vemos por fuera, que descuidamos otras áreas de nuestra vida. Y el primer punto es que muchas veces nos damos valor por cómo nos vemos.  

El encanto es engañoso, y la belleza no perdura, pero la mujer que teme al Señor será sumamente alabada. Recompénsenla por todo lo que ha hecho. Que sus obras declaren en público su alabanza. Proverbios 31:30-32

Y es que es importante sentirnos bien con nuestra parte física, pero no es ahí donde debemos poner nuestra confianza y valor, recuerde que somos creación divina de Dios y que somos hechas a su semejanza, por lo que debemos amarnos tal y cual somos, pero no pensar que es lo único que importa.

Claro que desea verse bella, y eso es totalmente válido, pero recuerde que Dios nos exhorta a que trabajemos en nuestra belleza interior, en ser mujeres bondadosas, amorosas y que reflejen su propósito por el cuál nos creó. La belleza interior no se desvanece, y es en ese tipo de belleza que debe basarse nuestra confianza.

  • Tanto tienes, tanto vales

Una de las formas de pensar más erróneas de muchas personas es creer que mientras más dinero o pertenencias materiales se tienen, más aumenta su valor como ser humano. Aunque la cantidad de recursos materiales muchas veces colocan un estatus dentro de la sociedad, la verdad es que ante los ojos de Dios todos valemos igual.

No importa cuantas pertenencias, ropa de valor o joyas tenga una mujer, eso no determina el valor que tiene como ser humano. Tampoco lo determina si está pasando por alguna crisis o carencia financiera, nuestra confianza debe estar puesta en ese amor de Dios, creador y suplidor de todas las necesidades.

Por eso les digo que no se preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento y bebida, o suficiente ropa para vestirse. ¿Acaso no es la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para él mucho más valiosos que ellos? ¿Acaso con todas sus preocupaciones pueden añadir un solo momento a su vida?  Mateo 6:25-27

Puedes descansar en la verdad de Dios, en su palabra, sus promesas y en sus mandamientos.

  • El valor está en lo que haces

Ya sea que esté desempeñando el papel o rol que siempre ha deseado, o que no esté haciendo lo que tenía planeado en su vida, la verdad es que esto tampoco es el cimiento para una buena autoestima. Es cierto, las cosas que hacemos, nuestros logros y triunfos nos hacen sentir satisfechas y debemos alegrarnos por lo que logramos, pero no significan que de eso depende nuestro valor.

Puede que desee estar casada y aún no lo está, o no está desempeñando la profesión para la que se preparó. También quizá pueda ser que desee pasar más tiempo con sus hijos, pero las circunstancias no se lo permiten y debe trabajar muy duro para poder apoyar a su familia. La realidad es que no importa todo lo que haga, o deje de hacer, el verdadero amor está dentro de su corazón, que brota de su relación con Dios.

Por tanto, no nos desanimamos. Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día. 2 Corintios 4:16

Reflexionemos:
  • ¿Estoy amanto tanto mi belleza exterior que me despreocupo por mi vida espiritual y mi alma?
  • ¿Es necesario ser tan dura conmigo misma y criticarme hasta la más mínima imperfección física?
  • ¿Tener la posición financiera que tengo, determina eso mi valor como ser humano y mujer?
  • Aunque no esté desempeñando el rol que deseo, ¿me siento feliz?
Oremos juntas

Padre mío, gracias por abrir mis ojos y demostrarme que muchas veces me equivoco en poner mi valor como mujer en cosas que no son tan importantes para ti. Ayúdame a poder amarme, a poder perdonarme y darme el valor que merezco, enséñame a reconocer que importa más mi interior a mi belleza externa, y que siempre será mejor tener una vida espiritual abundante a tener toda la riqueza económica del mundo. Amén.

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