Este mes estaremos desarrollando juntas un tema muy importante como es la sexualidad, es una manera de realizarnos como personas, tomando en cuenta que es un aspecto normal, saludable y natural de quiénes somos a través de cada etapa de la vida. Nuestra sexualidad incluye el comportamiento sexual, nuestro género, los cuerpos y cómo funcionan, además de cómo nos sentimos en ellos.

Somos hechura de Dios, por lo tanto, la sexualidad es la manifestación concreta del propósito divino, la sexualidad bien orientada, elevada e integrada por el amor, llega a tener una verdadera calidad humana.

Memoriza la palabra de Dios – Salmo 139:13-14

Dios mío, tú fuiste quien me formó en el vientre de mi madre. Tú fuiste quien formó cada parte de mi cuerpo. Soy una creación maravillosa, y por eso te doy gracias. Todo lo que haces es maravilloso, ¡De eso estoy bien seguro!

Adora al Señor

Este es un buen momento para entrar en un tiempo de adoración personal a través de este canto

Medita en el tema de hoy: ¿Cómo vivir una vida sexual sana bíblicamente?

Te invitamos a analizar algunas consideraciones, a fin de poder ir en busca de estas respuestas, afortunadamente podemos recurrir a la Palabra de Dios para responder a nuestras inquietudes, pues ésta es la luz que ilumina nuestro camino (Sal. 119:105).

Entendiendo y aceptando que fuimos creadas seres sexuales.

No es lo que hacemos sino lo que somos en Dios. No hay pecado en necesitar sentirnos amadas, hermosas, desear ser abrazadas, establecer conexión con otros.

Como bien lo dejo claro el Señor en Genesis 1:26-28,31

26 Entonces Dios dijo: «Hagamos a los seres humanos[b] a nuestra imagen, para que sean como nosotros…. 27 así que Dios creó a los seres humanos[d] a su propia imagen.  A imagen de Dios los creó; hombre y mujer los creó. 28 Luego Dios los bendijo con las siguientes palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense. 31 Entonces Dios miró todo lo que había hecho, ¡y vio que era muy bueno! Genesis 1:28,31

Es cuando el pecado entra en la vida de los primeros seres humanos que también comienza la distorsión en la forma de ver y vivir la sexualidad en su relación con sus cuerpos y con otros, tal como lo deja ver Genesis 3:7

7 En ese mismo instante se dieron cuenta de lo que habían hecho y de que estaban desnudos. Entonces tomaron unas hojas de higuera y las cosieron para cubrirse con ellas.

 La visión de su sexualidad dejó de ser pura e inocente (sana) al ser contaminada con arrogancia y una visión egoísta de las relaciones.

¿Qué sucede con la mujer que ha decidido no casarse o no volver a casarse?

Recordemos que nuestra sexualidad se expresa como necesidad de conectarnos afectivamente, de sentirnos amadas y cercanas.

Necesitamos tener en cuenta que existe una conexión más importante y capaz de llenar nuestras vidas y esa es nuestra relación de amor con nuestro Dios. De allí que Dios compara nuestra relación con el cómo la relación entre el hombre y la mujer en el matrimonio y podemos ver en Isaías 54:4-5 como El Señor nos lo asegura para que podamos estar confiadas.

No tengas miedo, porque no serás avergonzada. No te desanimes, porque no serás humillada. Olvidarás la vergüenza de tu juventud y no recordarás la humillación de tu viudez.
Porque tu Creador es tu marido, su nombre es el SEÑOR Todopoderoso. El Santo Dios de Israel es tu Salvador. Él es conocido como el Dios de todo el mundo.

Si tienen dominio propio o lo desarrollan Pablo dice que es mejor la soltería. ¡Nuestra necesidad de conexión y de reproducirnos puede ser canalizada en el ministerio y Dios mismo es suficiente!

6 Eso les digo a modo de concesión, no como un mandato. 7 sin embargo, quisiera que todos fueran solteros, igual que yo; pero cada uno tiene su don específico de Dios, unos de una clase y otros de otra. 8 así que les digo a los solteros y a las viudas: es mejor quedarse sin casar, tal como yo; 9 pero si no pueden controlarse, entonces deberían casarse. Es mejor casarse que arder de pasión. 1Corintios 7:8-9

Para todas, nuestra visión de las relaciones con el sexo opuesto trasciende nuestro estado civil porque influye en las ideas correctas o incorrectas que vivimos en torno a la sexualidad, lo que les decimos a otros, lo que pensamos en privado.

Reflexionemos
  1. ¿Crees que la sexualidad es un don de Dios o simplemente un instinto corporal?
  2. ¿Crees que la sexualidad nos afecta también la parte emocional y espiritual o sólo el cuerpo?
Oremos juntas

Señor Jesús, en este día quiero agradecerte por tu creación perfecta en mí, abre mi mente a tu plan divino como mujer con una sexualidad sana creada por ti, tú que me has llamado al amor, porque me creaste por amor, permíteme vivir mi sexualidad de acuerdo con tu plan perfecto para entregar mi vida de manera generosa y total, según la vocación a la que me llames, siendo feliz, pues solamente tú me llenas de alegría plena.

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