Esta semana concluimos nuestro tema de Sexualidad, abordando como podemos dejar un legado de salud familiar mediante los momentos rutinarios de la vida y en conversaciones casuales.

Memoriza la palabra de Dios – Deuteronomio 4:9

Por tanto, cuídate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; sino que las hagas saber a tus hijos y a tus nietos.

Adora al Señor

Este es un buen momento para entrar en un tiempo de adoración personal a través de este canto:

Medita en el tema de hoy: ¿Cómo vivir una vida sexual sana bíblicamente?

Normalmente pensamos solo en dejar una herencia que consiste en bienes materiales, dinero o propiedades. Sin embargo, un legado espiritual, emocional y cultural, perdurará por generaciones. Es por medio de esta interacción cotidiana que logramos impactar sus vidas y podemos transmitir una clara información respecto a una vida sexual saludable.

Dejando un legado de salud sexual familiar.

Un legado es el aporte espiritual, emocional y cultural, que es traspasado de padres a hijos, sea este positivo o negativo.

Un buen legado prepara a los hijos para la vida adulta, les empodera y les muestra el camino a recorrer.

 Proverbios 22:6 – Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Hablar, escuchar, preguntar y respetar temas de sexualidad no resulta nada fácil, sobre todo cuando se trata de un diálogo entre padres e hijos.

La sexualidad se trata de una realidad creada por Dios, para beneficio de la humanidad. Goza de bondad propia, debe ser apreciada y amada por el ser humano. El trato adecuado de la actividad humana en el campo de la sexualidad, encaminada también a lograr mejores condiciones de vida, responde a la voluntad de Dios.

Enseñar la visión de Dios de la sexualidad femenina.

3 Juan 1:4  – No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad.

La educación sexual es muy importante y comienza, en la mayoría de las ocasiones, sin darnos cuenta a través de los mensajes cotidianos que reciben nuestros hijos acerca del cuerpo, la desnudez, el amor entre las personas, el placer, así como la maternidad y paternidad, entre otros temas.

Es muy importante decidir, la forma de abordar la educación sexual con sus hijos. Esto significa que les debe preocupar tanto la educación sexual cómo enseñar las reglas de cortesía, los hábitos de higiene o los hábitos alimenticios, porque la sexualidad es una parte fundamental del cuerpo, la identidad y por supuesto, de las relaciones personales.

Denunciar lo incorrecto

Una educación sexual de calidad debe dirigirse a que los hijos aprendan a conocerse, dentro del contexto y propósito creado por Dios.

Es necesario generar confianza con nuestros hijos y enseñarles la importancia de expresarse cuando están siendo expuestos a información o tratos sexuales por parte de familiares, amigos o desconocidos para evitar el abuso.

Actualmente vivimos en una sociedad de gente que se cree limpia en su propia opinión. Una sociedad que enseña que cada individuo debe ser respetado y aceptado tal y como es, que prohíbe denunciar lo que es malo ante Dios, y que se predique en el Nombre de Jesús el arrepentimiento y el perdón de pecados (Lucas 24:46-47).

Es común ver protestas masivas de personas con diferentes comportamientos sexuales, sin ningún temor a Dios, exigiendo respeto.

Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; ¡que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que justifican al impío mediante cohecho, ¡y al justo quitan su derecho! Isaías 5:20-23.

Construir a través de la comunicación (platicas informales y demostraciones de vida diaria) una nueva cultura de sanidad.

No podemos dejar un buen legado a las futuras generaciones a partir del dolor que heredamos de generaciones pasadas. Por esto, es necesario cortar la herencia de dolor que ha impactado a su familia en el pasado, sanar y pasar lo bueno a sus nuevas generaciones, heredando una descendencia que glorifique a Dios.

Isaías 43:19 – He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis?  Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.

La educación sexual es un proceso que dura toda la vida y en función de las diferentes etapas existen distintos grados de interés, desde nuestra juventud podemos adquirir información precisa y adecuada apoyándonos de consejería si es que existiera la necesidad de hacerlo.

Algunas ideas para generar espacios y hablar de este tema puede ser, preparar citas intencionadas y abordar los temas del noviazgo, valor personal y sexualidad. Si es que aún no estás casada puedes tener estas conversaciones con amigas y hermanas menores de modo que puedas dejar un legado en ellas abordando la verdad bíblica sobre la sexualidad.

Como padres, a veces cuesta trabajo comprender la forma de pensar de los hijos y consideramos algunos de sus pensamientos como inmaduros, e incluso no podemos creer que pasen por su cabeza. Sin embargo, ante cualquier situación en la que piense que algo está sucediéndole a su hija o hijo, es preferible preguntarle y buscar la manera de hacerle sentir que puede contar con usted.

Salmo 71:18 – Aun cuando sea anciano y peine canas, no me abandones, oh Dios, hasta que anuncie tu poder a la generación venidera, y dé a conocer tus proezas a los que aún no han nacido”.

Reflexionemos

  1. ¿Cómo puede dejar un buen legado a las futuras generaciones?
  2. ¿Tiene la confianza de abordar cualquier tema con sus hijos a la luz de la palabra?

Oremos juntas

Padre celestial, gracias por ayudarme a comprender la importancia de una sexualidad sana que cumple propósitos divinos, gracias por hacerme un instrumento tuyo para dar vida, guíame a poder entregarte una generación que te honre y glorifique tu nombre, quita de mi todo obstáculo que me impida tener la libertad de hablar de sexualidad a la luz de tu palabra, úsame para transmitir tus promesas y ver propósitos eternos cumplirse en mis futuras generaciones, voy a escribir una historia nueva y comenzar a ver el futuro con esperanza, en el nombre de Jesús, amen.

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