En la semana pasada estuvimos tocando un tema muy importante que también tiene que ver con el amor propio y la autoestima. Hablábamos sobre conocernos a nosotras mismas para poder seguir creciendo, tocábamos dos puntos importantes para lograr esto, en este devocional hablaremos de otras dos cosas que podemos hacer para lograr conocernos mejor y avanzar en todas las etapas de nuestra vida.

Memoriza la palabra de Dios – Salmos 51:10 (NVI)

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu

Adora al Señor

Medite en esta alabanza y conecte su espíritu con Dios.

Medite en el tema de hoy: Un vistazo a mi interior

Es tan necesario poder conocer nuestro interior, nuestro sentir, nuestra forma de pensar… cuando sabemos reconocernos a nosotras mismas es más fácil poder entender la razón por la que en muchas ocasiones actuamos de ciertas formas. En nuestro devocional anterior hablábamos sobre dos estrategias que podemos utilizar para escudriñar nuestro interior; una de las acciones es ver las similitudes que consiste básicamente en la teoría del espejo, donde vemos reflejado en los demás lo que no nos gusta de nosotras. Entonces, cuando vemos eso es una buena oportunidad para reflexionar e interiorizar, para saber cómo nos sentimos con esa situación.

Otra de las estrategias que mencionábamos la semana pasada, es que en ocasiones también podemos reconocernos mejor cuando vemos lo opuesto en los demás y así nos aseguramos de que hay cosas en nuestra vida que realmente están en el punto de equilibrio y no es que estamos exigiendo de más o que estamos siendo demasiado rígidas. A continuación, le compartimos otros dos puntos que puede tomar en cuenta para conocerse mejor a usted misma.

1/ Expectativas egoístas

¿Sabe usted que somos seres únicos e irrepetibles? ¿Qué no hay quien se parezca a usted? Y en este punto hablaremos de esas expectativas que a veces tenemos con los demás, si bien es cierto estamos hablando de conocernos a nosotras mismas, este punto es para hacer énfasis en algunas ocasiones creemos conocernos tan bien que nos creemos seres superiores y tenemos expectativas irreales con las demás personas.

Sepa que hay cosas que están fuera de nuestro control y la vida de las otras personas es una de ellas, que usted tenga una forma de pensar no quiere decir que usted tendrá siempre la razón. Que bien que ha logrado conocerse mejor a usted misma, pero eso no quiere decir que su pareja, amigos o familia deben tener un pensamiento o actitud igual a la suya. No podemos cambiar a las demás personas, hay que responsabilizarnos de nosotros mismo y hacernos cargo de lo que esté bajo nuestro control. Como por ejemplo, no podemos cambiar a otros, pero sí podemos tomar control de nuestra vida y cambiar nosotras.

2/ Cuando hacemos lo mismo a los demás

Posiblemente en algún momento se encontró sintiéndose victima del daño que alguien más le provocó, y al no darnos cuenta a tiempo de eso, terminamos haciendo lo mismo con otras personas, y eso no es algo justo. Pues, no deberíamos de hacer a los demás lo que no queremos que hagan con nosotras, pero de una forma consiente o inconsciente, terminamos lastimando a otros.  

Y para darnos cuenta de lo que realmente está pasando en su interior, medite sobre si está actuando mal y del mismo modo en que alguien a quien ha amado lo trató a usted. Es en este momento donde podemos mencionar el versículo de la Biblia en Lucas 6:45 “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”.

No queremos que se sienta mal por si ha hecho algo incorrecto con alguna otra persona, sino que realmente pueda reflexionar en cómo está su corazón y su mente.

Reflexionemos:

  • ¿Estoy pensando en cambiar a otros, sin antes ver qué necesito cambiar yo?
  • ¿Tengo un corazón sano que me permite actuar de forma agradable con los demás? ¿o estoy tan herida que solamente estoy haciendo el mismo daño a otros?

Oremos juntas

Padre, primero que todo quiero darte las gracias. Gracias por crearme, por lo que has hecho en mi vida y por lo que sé que harás. Ayúdame a reconocer mejor mis emociones y mi corazón, a poder tener el discernimiento para saber si estoy realmente sana en mi corazón, quiero aprender a conocer bien mi interior para poder dar lo mejor a los demás y así poder reflejar tu amor genuino. Amén.

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