Es momento de iniciar una nueva serie de devocionales con un tema de mucho interés para cada mujer en cualquier etapa de vida, en donde nuestro desafío será lograr que comprendas y aceptes tus emociones. Es natural sentir y tener esas emociones de tristeza, frustración, enojo, desilusión o alegría, es parte del diario vivir y nuestro propósito es que logres poner todas esas emociones a tu favor.
Memoriza la palabra de Dios – Salmo 139:23
Dios mío, mira en el fondo de mi corazón, y pon a prueba mis pensamientos.
Adora al Señor
Abra su corazón y conéctese con Dios mientras disfruta de esta alabanza.
Medita en el tema de hoy: Cómo dar significado a lo que sentimos
Hablamos de que es natural sentir las emociones, no está mal sentir frustración o enojo, sentir tristeza o alegría. Muchas veces se cree que las emociones “negativas” nos convierten en personas amargadas y que no disfrutamos la vida, sin embargo, la pregunta es: ¿Qué hago con las emociones que siento?
Las emociones podemos utilizarlas a nuestro favor, o en nuestra contra, todo depende de lo que queramos hacer con lo que pensamos o sentimos. Es necesario reconocer que tenemos toda la potestad para controlar nuestras emociones, Dios nos ha dado el dominio propio, es importante no dejar que lo que sentimos en un momento por alguna circunstancia, sea el centro de nuestra vida, o nuestro día. Así que depende de nosotras lo que decidamos hacer con esa tristeza, frustración o enojo, puede sacarle provecho y hacer una introspección. Incluso sentir este tipo de emociones pueden servirnos de impulso para seguir avanzando en nuestra vida.
Para darle significado a nuestras emociones, el primer paso es acercase al creador y orar. Esta es la herramienta más efectiva para poder entender lo que sentimos, y aunque en muchas ocasiones quizá no lo entendamos, a través de la oración vamos a tener la sabiduría para saber cómo actuar. ¡No lo dude! Pídale dirección a Dios.
No huyas, ni guardes lo que sientes, por no querer sufrir
Generalmente, las emociones que sentimos son el recuerdo de alguna historia que vivimos. Eso que sentimos y que expresamos ya sea con agresividad o compasión, suele ser el resultado de situaciones similares que vivimos en el pasado, y que estamos repitiendo en el presente.
Un ejemplo de ellos es que puedes recordar algo que viviste en días anteriores, y eso te hace estallar y reaccionar con enojo, o tristeza, todo depende de la circunstancia. La clave está en no ocultarlo, en no tener miedo a sentir esa emoción. Lo que sí querida hermana, es que, si sientes que eso ocurre muy a menudo, pide a Dios en oración que te muestre la relación que existe entre las emociones del presente y del pasado.
Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón. Jeremías 17:9-10
Tómate un tiempo al día para evaluar cómo te has sentido, eso ayuda a conocer mejor porque reaccionamos como lo hacemos, es necesario que nos observamos y evaluamos al final del día. Y le pedimos a Dios ayuda para perdonar, perdonarnos y sanar.
Reflexionemos:
- ¿Qué relación tienen mis emociones del presente con mi pasado?
- ¿Hay algo de mi pasado que me afecta emocionalmente y no me permite avanzar?
- ¿Aún debo perdonar a alguien que me hace causar emociones negativas?
- ¿Qué estoy haciendo para sanar mi corazón?
Oremos juntas
Señor, Dios Todopoderoso. Vengo delante de ti para entregarte mis emociones, tú mejor que nadie conoces mi interior, sabes que en algunas circunstancias estoy actuando de una forma muy emocional, ayúdame a tener discernimiento, a tener dominio propio y poder controlar lo que siento. Señor, sé que aún hay cosas que debo sanar y por eso te doy mi corazón, para que lo limpies y puedas darme un corazón limpio, sin rencor y sin dolor del pasado. Gracias, mi Dios, por lo que haces y lo que harás en mí. Amén.



